¿Cómo operan las plataformas de transporte en el AMBA?

Las plataformas proponen un modelo de negocios mediante el cual son meras intermediarias tecnológicas sin vínculos laborales con los trabajadores, a quienes consideran autoempleados o independientes, negándoles de este modo todo tipo de protección. Esta nueva forma de precarización laboral, fundada en la figura de la intermediación tecnológica, tiene como insignia a Uber, de allí la expresión «uberización del trabajo».

En el marco del Proyecto Fairwork, que lidera el Instituto de Internet de Oxford, y que consiste en la evaluación de la calidad del trabajo en las plataformas según una serie de principios, se realizó un documento publicado por Citra para describir y analizar en profundidad en qué medida cumplen con el principio de la «gestión justa» las principales empresas de transporte de pasajeros. Este principio refiere a la existencia de procesos claramente definidos de comunicación entre los trabajadores y la plataforma, así como también a la equidad en el proceso de gestión, lo que incluye evitar activamente la discriminación de trabajadores de grupos desfavorecidos y fomentar la transparencia en el uso de sus algoritmos.

Los principales hallazgos de esta investigación indican que las plataformas de transporte de pasajeros en el AMBA aún están lejos de cumplir con el principio de «gestión justa» del trabajo. La comunicación entre las plataformas y los trabajadores es unilateral, ya que informan sus decisiones a los trabajadores a través de «notificaciones» en las aplicaciones, dificultando por demás la comunicación. En general prima la ausencia de una atención humana y eficaz. Las falencias comunicativas se expresan también en la falta de canales para recusar medidas disciplinarias que implican suprimir el derecho al acceso al trabajo (suspensiones y bloqueos).

Con respecto a la equidad, todas las empresas declaran tener políticas antidiscriminatorias; no obstante, estas se aplican mayormente en favor de los pasajeros y no de los conductores. Asimismo, todas sostienen algún tipo de «alianza» con organizaciones no gubernamentales destinadas a la incorporación de mujeres en las plataformas de pasajeros, aunque con resultados limitados.

A fin de revertir este diagnóstico sería deseable que las empresas habiliten vías de comunicación que aseguren una respuesta rápida para que los trabajadores puedan elevar sus inquietudes, denuncias y reclamos.

En lo referido a la transparencia algorítmica, si bien todas las plataformas informan con regularidad cuál ha sido la performance de los conductores, estos no tienen, en muchos casos, claridad sobre cómo funcionan los algoritmos en general y cómo se construyen las comisiones en particular. Además, tanto las comisiones como las bonificaciones varían de acuerdo con las estrategias de mercado de las plataformas que compiten entre sí por captar a pasajeros y conductores. Si bien estos últimos están «multiempleados» y utilizan distintas aplicaciones a fin de aprovechar los beneficios que ofrecen ad hoc, esto genera una gran inestabilidad. Intentar resolver o matizar esta problemática implicaría avanzar con otro de los principios: el «pago justo» que garantice ingresos horarios mínimos más allá de la cantidad de viajes realizados.

En tanto, también sería deseable que el cálculo de las comisiones sea claro, que no esté sujeto a la performance de los conductores y que tenga cierta estabilidad en el corto y en el mediano plazo.

La «gestión algorítmica» da cuenta de una nueva forma de gestionar la fuerza de trabajo, en la cual el monitoreo y la supervisión de los trabajadores se llevan a cabo por algoritmos, en forma individualizada, permanente, masiva y remota. Esto genera la existencia de relaciones laborales que son asimétricas: una parte controla (la empresa) y otra es controlada (el trabajador).

No obstante, esa relación puede ser parcialmente compensada a través del conjunto de derechos consagrados a través del pacto social sobre «trabajo decente» al que refiere la OIT o de los principios de «trabajo justo» que actualiza Fairwork para la labor de plataformas.

Por Pía Garavaglia. Publicado originalmente para BAE Negocios

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