El sector productivo en Argentina atravesó un año lleno de dificultades en el marco de una macroeconomía titubeante y un escenario internacional complejo. Frente a esta situación, el Gobierno aportó una batería de medidas destinadas a paliar dichos obstáculos e impulsar aquellos sectores industriales estratégicos del país. Llegando hacia el fin de este año es posible vislumbrar, con mayor claridad, los resultados de estos esfuerzos. Es por eso que, en medio de la temporada de balances, queremos dar una respuesta a la siguiente pregunta: ¿qué nos dejó el 2022 en términos de actividad industrial?»
Para comenzar a esbozar una contestación a este interrogante es preciso destacar que la actividad lleva casi dos años de crecimiento interanual consecutivo tras sufrir una fuerte contracción durante el 2020 debido a la pandemia. De acuerdo con los datos publicados por el Indec, el Índice de Producción Industrial Manufacturero (IPIM) se encuentra en los mismos niveles de 2017; es decir, el pico máximo de producción registrado durante los últimos siete años.
Analizando el desempeño reciente de la actividad, al crecimiento productivo de 2017 le siguieron dos años consecutivos de recesión. Luego, el 2020 estuvo marcado por una fuerte caída provocada por impacto de la pandemia, seguida de una recuperación de la actividad en 2021, tanto por un efecto rebote como por la implementación de una política fiscal expansiva, con medidas como el ATP, las líneas de créditos a tasas subsidiadas y otras asistencias que se aplicaron para reactivar la economía.
Actualmente estamos transitando el último tramo de un año con un crecimiento de la actividad y se espera que concluya con niveles aún superiores a los últimos siete años. Los datos del IPIM actualizados a octubre registraron un crecimiento acumulado de 5,7% respecto del mismo período de 2021 y una variación casi nula en la comparación con 2017. De esta manera, en 2022 no solamente se logró recomponer el nivel de actividad perdido en la pandemia sino que también se recuperaron los niveles de producción que se habían perdido durante 2018 y 2019.
Crecimiento y sectores
Acerca de los sectores industriales, el Indec señaló que el crecimiento que acumula la industria en lo que va del año está traccionado en primer lugar por el sector de automotores y otros equipos de transporte, con una suba del 16,2% interanual. Luego se destaca la producción del rubro textiles, prendas de vestir, cuero y calzado, que acumuló un crecimiento del 15% interanual, el cual fue seguido por productos de metal, maquinaria y equipo, con un incremento acumulado del 8,9% en términos interanuales. A su vez, los sectores que tuvieron un desempeño menos destacable al interior de la producción manufacturera fueron alimentos, bebidas y tabaco, muebles y otras industrias manufactureras, con subas del 3,2% y 1,9% interanual respectivamente.
Ahora bien, cabe señalar que, para todos los rubros considerados en el IPIM, se observa que logran crecer en términos interanuales acumulados en relación con igual período del año anterior.
Asimismo, las políticas de reactivación económica que se implementaron durante los últimos años se vieron reflejadas en los sectores productivos de mayor crecimiento. Uno de estos casos es la industria naval, que creció fuertemente este año y resultó ser el sector que más traccionó la expansión de la división «otros equipos de transporte». Este desempeño se deriva de una serie de políticas de protección a la industria naval, sobre todo en lo que respecta a la importación de buques usados.
Hacia fines de 2021, el Ministerio de Desarrollo Productivo lanzó junto al Banco Nación una línea de crédito a tasa subsidiada para la compra y construcción de buques fabricados en el país. Mientras que otra política importante para el sector fue la implementación de los lineamientos para la modernización de la flota pesquera, que establecen limitaciones a la importación de buques.
Por otra parte, dentro del sector automotores, que incluye a las terminales de vehículos, las autopartistas y los fabricantes de carrocerías y remolques, también se registraron crecimientos vinculados con las políticas sectoriales. Según la Asociación de Fábricas de Automotores (Adefa), el rubro de automóviles y utilitarios exportó el 60% de la producción del sector y acumuló un incremento de 26,6% durante los primeros once meses de 2022.
Esta coyuntura estuvo impulsada por la promulgación de la Ley de Promoción de Inversiones en la Industria Automotriz, Autopartista y su Cadena de Valor y por el acuerdo de incentivo a las exportaciones del sector.
En otras palabras, el balance de 2022 permite dar cuenta del crecimiento que el sector manufacturero acumuló a lo largo de este año, y con respecto al anterior, manteniéndose en un nivel elevado en la serie de los últimos años. Al mismo tiempo hay claros indicios respecto de que no resulta inocua la intervención del Estado a través de sus políticas públicas sino que, por el contrario, tiene un efecto beneficioso en el desarrollo sectorial.
De cualquier forma, es necesario mencionar que, por un lado, aunque los resultados son positivos en líneas generales, aún persisten los problemas de abastecimiento de insumos foráneos afectando la continuidad productiva de ciertas plantas. Y, por otra parte, saber que el crecimiento no siempre viene acompañado por una distribución equitativa, siendo este uno de los desafíos a los que habrá que hacer frente para mejorar la calidad de vida de la población.
El sector productivo en Argentina atravesó un año lleno de dificultades en el marco de una macroeconomía titubeante y un escenario internacional complejo. Frente a esta situación, el Gobierno aportó una batería de medidas destinadas a paliar dichos obstáculos e impulsar aquellos sectores industriales estratégicos del país. Llegando hacia el fin de este año es posible vislumbrar, con mayor claridad, los resultados de estos esfuerzos. Es por eso que, en medio de la temporada de balances, queremos dar una respuesta a la siguiente pregunta: ¿qué nos dejó el 2022 en términos de actividad industrial?»
Para comenzar a esbozar una contestación a este interrogante es preciso destacar que la actividad lleva casi dos años de crecimiento interanual consecutivo tras sufrir una fuerte contracción durante el 2020 debido a la pandemia. De acuerdo con los datos publicados por el Indec, el Índice de Producción Industrial Manufacturero (IPIM) se encuentra en los mismos niveles de 2017; es decir, el pico máximo de producción registrado durante los últimos siete años.
Analizando el desempeño reciente de la actividad, al crecimiento productivo de 2017 le siguieron dos años consecutivos de recesión. Luego, el 2020 estuvo marcado por una fuerte caída provocada por impacto de la pandemia, seguida de una recuperación de la actividad en 2021, tanto por un efecto rebote como por la implementación de una política fiscal expansiva, con medidas como el ATP, las líneas de créditos a tasas subsidiadas y otras asistencias que se aplicaron para reactivar la economía.
Actualmente estamos transitando el último tramo de un año con un crecimiento de la actividad y se espera que concluya con niveles aún superiores a los últimos siete años. Los datos del IPIM actualizados a octubre registraron un crecimiento acumulado de 5,7% respecto del mismo período de 2021 y una variación casi nula en la comparación con 2017. De esta manera, en 2022 no solamente se logró recomponer el nivel de actividad perdido en la pandemia sino que también se recuperaron los niveles de producción que se habían perdido durante 2018 y 2019.
Crecimiento y sectores
Acerca de los sectores industriales, el Indec señaló que el crecimiento que acumula la industria en lo que va del año está traccionado en primer lugar por el sector de automotores y otros equipos de transporte, con una suba del 16,2% interanual. Luego se destaca la producción del rubro textiles, prendas de vestir, cuero y calzado, que acumuló un crecimiento del 15% interanual, el cual fue seguido por productos de metal, maquinaria y equipo, con un incremento acumulado del 8,9% en términos interanuales. A su vez, los sectores que tuvieron un desempeño menos destacable al interior de la producción manufacturera fueron alimentos, bebidas y tabaco, muebles y otras industrias manufactureras, con subas del 3,2% y 1,9% interanual respectivamente.
Ahora bien, cabe señalar que, para todos los rubros considerados en el IPIM, se observa que logran crecer en términos interanuales acumulados en relación con igual período del año anterior.
Asimismo, las políticas de reactivación económica que se implementaron durante los últimos años se vieron reflejadas en los sectores productivos de mayor crecimiento. Uno de estos casos es la industria naval, que creció fuertemente este año y resultó ser el sector que más traccionó la expansión de la división «otros equipos de transporte». Este desempeño se deriva de una serie de políticas de protección a la industria naval, sobre todo en lo que respecta a la importación de buques usados.
Hacia fines de 2021, el Ministerio de Desarrollo Productivo lanzó junto al Banco Nación una línea de crédito a tasa subsidiada para la compra y construcción de buques fabricados en el país. Mientras que otra política importante para el sector fue la implementación de los lineamientos para la modernización de la flota pesquera, que establecen limitaciones a la importación de buques.
Por otra parte, dentro del sector automotores, que incluye a las terminales de vehículos, las autopartistas y los fabricantes de carrocerías y remolques, también se registraron crecimientos vinculados con las políticas sectoriales. Según la Asociación de Fábricas de Automotores (Adefa), el rubro de automóviles y utilitarios exportó el 60% de la producción del sector y acumuló un incremento de 26,6% durante los primeros once meses de 2022.
Esta coyuntura estuvo impulsada por la promulgación de la Ley de Promoción de Inversiones en la Industria Automotriz, Autopartista y su Cadena de Valor y por el acuerdo de incentivo a las exportaciones del sector.
En otras palabras, el balance de 2022 permite dar cuenta del crecimiento que el sector manufacturero acumuló a lo largo de este año, y con respecto al anterior, manteniéndose en un nivel elevado en la serie de los últimos años. Al mismo tiempo hay claros indicios respecto de que no resulta inocua la intervención del Estado a través de sus políticas públicas sino que, por el contrario, tiene un efecto beneficioso en el desarrollo sectorial.
De cualquier forma, es necesario mencionar que, por un lado, aunque los resultados son positivos en líneas generales, aún persisten los problemas de abastecimiento de insumos foráneos afectando la continuidad productiva de ciertas plantas. Y, por otra parte, saber que el crecimiento no siempre viene acompañado por una distribución equitativa, siendo este uno de los desafíos a los que habrá que hacer frente para mejorar la calidad de vida de la población.
Por Noelia Abbate y Yanina Busquet. Publicado originalmente para BAE Negocios